martes, 19 de agosto de 2014

Sin parchas

Es como una flor. O eso parece. Algunas tardes de verano Passiflora trepa por el muro acanto y llega hasta mi balcón. Se enreda en el contramarco de mi ventana. Se abre. Y, mientras bebo de a sorbitos el café, le sonrío como acariciándola. El vecino es un tango tardío en las noches frescas de la Rue de Montblanc.

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